La industria vitivinícola se ha visto durante mucho tiempo en una situación de gran valor, pero también de gran riesgo. En el mercado vinícola de gama media y alta, como el de licores y vinos, circulan con frecuencia vinos falsificados. Problemas como la venta cruzada de productos y la mala gestión del inventario no solo perjudican la confianza del consumidor, sino que también limitan gravemente el crecimiento de la marca. Por lo tanto, la lucha contra la falsificación, la trazabilidad, el almacenamiento y el control de canales siempre han sido los principales problemas de las empresas.
La tecnología RFID, es decir, la tecnología de identificación por radiofrecuencia inalámbrica, puede identificar automáticamente la información relevante de los objetos mediante señales de radiofrecuencia inalámbricas. En comparación con los códigos de barras unidimensionales o bidimensionales tradicionales, la tecnología RFID ofrece numerosas ventajas significativas. Permite la identificación sin contacto, sin necesidad de operaciones precisas de alineación y escaneo como los códigos de barras, y admite la lectura de etiquetas por lotes. Tiene una gran capacidad de almacenamiento de información y admite más datos del producto. Además, es difícil de copiar y ofrece alta seguridad.
Las etiquetas RFID se pueden integrar en el cuello, la etiqueta de sellado, la etiqueta anti-falsificación e incluso en el tapón de las botellas de vino para lograr una protección invisible contra la falsificación y un seguimiento completo, sin afectar la estética del producto, a la vez que combinan seguridad y legibilidad. En todos los aspectos de la producción, el almacenamiento, la logística y las ventas, las empresas pueden utilizar la tecnología RFID para lograr un seguimiento completo.
1. Enlaces de producción y llenado
Trazabilidad de la materia prima: Durante la fase de elaboración de la cerveza, las etiquetas RFID pueden registrar los lotes de materia prima, el origen y los datos de inspección de calidad para garantizar la trazabilidad de las materias primas.
Gestión automatizada: La línea de llenado integra lectores y grabadores RFID para asociar automáticamente el vino embotellado con la información de producción (fecha, lote, parámetros del proceso), lograr el sistema "una botella, un código" y combatir la proliferación de vino falsificado. Cada botella de vino se asocia a un chip RFID único antes de salir de fábrica. La etiqueta incluye el lote de producción, la fecha de fabricación, el número de producto, el canal de distribución y otra información, y el sistema carga la información en la base de datos de forma sincronizada.
2. Optimización del almacenamiento y la logística
Inteligencia en la entrada y salida del almacén: Se pueden instalar lectores y grabadores RFID fijos en la entrada y salida del almacén, lo que permite el escaneo y la identificación de lotes automáticamente, y la actualización del inventario en tiempo real. También se puede equipar con un lector y grabador RFID portátil para su revisualización (sin necesidad de desembalaje), lo que mejora considerablemente la eficiencia del recuento de inventario y reduce los costes de mano de obra.
Monitoreo de temperatura y humedad: Las etiquetas RFID con sensores integrados pueden monitorizar el entorno de transporte en tiempo real (por ejemplo, el vino tinto es sensible a la temperatura), generar alertas cuando los datos son anormales y garantizar la calidad.
3. Antifalsificación y anticanalización
Identidad única: Cada botella de vino recibe una etiqueta RFID cifrada (complementaria al código QR). Los consumidores pueden verificar la autenticidad a través de teléfonos móviles o equipos especiales, lo que dificulta su copia por parte de los falsificadores.
Control de canal: Cuando el distribuidor escanea la etiqueta RFID, el sistema registra automáticamente la ubicación geográfica, detecta la canalización interregional y mantiene el sistema de precios. Mecanismo antidestrucción: La instalación y el diseño de la etiqueta evitan que se desmonte y se vuelva a pegar, así como la falsificación y el uso secundario.
4. Marketing digital y protección del medio ambiente
1. Comercio electrónico sin personal: La tecnología RFID facilita la compra para llevar (como las vinotecas inteligentes) para mejorar la experiencia offline.
2. Escenarios de marketing: Los consumidores pueden escanear la etiqueta para obtener historias sobre la elaboración de cerveza, sugerencias de maridajes e incluso participar en actividades interactivas de la marca para aumentar su adherencia.
3. Ciclo de envasado: La tecnología RFID rastrea el estado de reciclaje de las botellas de vino, anima a los consumidores a devolver las botellas vacías (como la obtención de puntos) y apoya iniciativas de protección del medio ambiente.
Retos técnicos y soluciones: El tapón metálico de la botella de vino puede afectar la señal, por lo que se requiere un diseño de etiqueta de alta frecuencia (HF) o antimetal, cuyo coste es superior al de las etiquetas convencionales.
Gracias a la tecnología RFID, las empresas vitivinícolas pueden construir un sistema de cadena de suministro transparente, eficiente y altamente interactivo, al tiempo que combaten los productos falsificados y aumentan la prima de la marca, logrando en última instancia una transformación y actualización de un sistema "impulsado por la producción" a un sistema "impulsado por los datos".